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Un hongo silvestre puede acabar con la plaga de procesionaria



La plaga de procesionaria ya afecta a media España debido a las elevadas temperaturas de los últimos años, la falta de lluvias y la prohibición de tratamientos. Solo en Catalunya afecta a una de cada seis hectáreas de pino, es decir, 120.000 de un total de 725.000 hectáreas.


La procesionaria del pino es una especie de lepidóptero defoliador. Las orugas (larvas) están cubiertas de pelos urticantes que se desprenden y flotan, por lo que pueden provocar irritaciones en oídos, nariz y garganta en los seres humanos. Además, pueden ser especialmente peligrosas para los animales y niños porqué al tocarlas o morderlas pueden provocar urticaria, intoxicaciones e incluso podrían llegar a ser mortales.


En los últimos tiempos se han probado varias técnicas para tratar de exterminar esta plaga. Uno de los tratamientos contra esta oruga consiste en colocar bolsas con tierra alrededor del árbol para que la procesionaria entre cuando se desplaza para enterrarse en el suelo para convertirse en mariposa. Otra es cortar el ciclo reproductivo de la oruga y evitar que llegue al suelo. En Galicia se ha intentado envenenar las orugas aplicando ‘endoterapia’ a las hojas del árbol infestado. Pero, los expertos coinciden en que las fumigaciones son el único método efectivo para controlar la plaga, o al menos hasta ahora.