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Poda de la lavanda



La lavanda es una de las plantas más aromáticas perfectas para tener en nuestro hogar. Tiene algunos cuidados que no son demasiado complicados, tan sólo de mantenimiento. La poda de la lavanda se realiza para poder disfrutar de la belleza natural de la planta y de su virtud. La virtud que destaca en esta planta es su peculiar irresistible perfume. Y éste se trata de un aroma a que huele a verano, naturaleza y es una fuente de remedio medicinal natural.

En este artículo vamos a contarte todos los cuidados y la poda de la lavanda.


Características principales

Estamos hablando de un pequeño arbusto silvestre y tiene un carácter rústico. Esto hace que no requiera de demasiados cuidados por parte nuestra para poder florecer durante los meses de verano. Es importante saber que esta planta puede llegar a crecer en zonas rocosas y que no tengan demasiados nutrientes. La ubicación principal es a pleno sol, por lo que nos da una buena vista de que no necesita de muchos cuidados.

En cualquiera de sus variedades tiene un carácter perenne. Esto significa que sus hojas no se van a renovar de forma anual, sino de forma continua. Es capaz de alcanzar el metro y medio de altura si los cuidados son los correctos. Es un arbusto que adquiere un aspecto leñoso cuando se desarrolla y alcanza su madurez. Esto hace que la lavanda sea una planta ideal para formar cierres y borduras que son más llamativos cuando llega a la época de floración.


Cuidados antes de la poda de la lavanda

No sólo necesita un sustrato alcalino, sino que es fundamental para su correcto crecimiento. Esto significa que el pH del suelo debe ser algo elevado. Si el suelo de nuestro jardín es algo más ácido no podrá sobrevivir en buenas condiciones. Hay que compensando la acidez del suelo con un sustrato específico que se debe aplicar de manera recurrente. Para poder elevar el pH del suelo es interesante añadir tal de forma frecuente.

Uno de los cuidados que se necesita para que la lavanda pueda crecer en buenas condiciones es que el suelo donde esté sembrado tenga un buen drenaje. El drenaje es la capacidad que tiene el suelo de filtrar el agua de lluvia o riego. Para conseguir este drenaje, lo ideal es procurar sembrar la lavanda en un suelo arenoso. Este tipo de suelos facilita la evacuación del agua y evita que la cualquier rastro de humedad en exceso. Este aspecto es bastante importante ya que las raíces de esta planta no toleran los encharcamientos en ninguna estación del año.

Especialmente en la época de invierno un exceso de humedad en las raíces puede llegar a congelar la planta y matarla por completo. Una de las dudas frecuentes es donde sembrar la lavanda. No existe un lugar específico, sino uno que sea capaz de reunir las condiciones necesarias para que la planta se pueda desarrollar bien. Con esta nos referimos a que se puede sembrar tanto en maceta común el suelo directamente. Tan sólo debemos elegir de forma cuidadosa el lugar donde vamos a hacerlo. Si optamos por sembrarla en una maceta, necesitará un macetero con un diámetro de entre 30-40 centímetros.

Por otro lado, si la sembramos directamente en el suelo, necesitará una buena aireación y que no se detenga demasiado la humedad. Hay que evitar sembrarla al lado de otras plantas para que no compitan por los recursos. Una vez que la sembramos debemos tener en cuenta las dimensiones que puede alcanzar cuando crezca y llegué a su etapa madura. Esta forma, una vez elegido el lugar correcto, podrá crecer con total normalidad sin llegar a entorpecer el crecimiento de sus plantas vecinas.

Es fundamental que la planta reciba el sol directo lo máximo posible, al menos durante 6 horas diarias. Una buena razón para evitar a sembrar esta planta es cerca de árboles que puedan robarle la luz del sol.


Riego y abonado

Uno de los aspectos principales para el correcto mantenimiento de esta planta es el riego. Dado que tiene un carácter rústico, soportar épocas de sequía bastante prolongadas. Sin embargo, hay que prestarle atención a la pauta de riego, especialmente durante los meses de crecimiento y desarrollo. Es en esta época donde hay que dispensarle un riego moderado. Cuando reguemos la planta hay que evitar mojar sus ramas y flores ya que corre el riesgo de que en la planta puedan proliferar hongos.

Durante los meses más fríos de invierno hay que espaciar los tiempos de riego dependiendo de las precipitaciones. Si en tu región clave de forma frecuente durante el invierno, es mejor olvidarse del riego por completo. Hay que concentrar las épocas de riego en las zonas centrales del día. Esto se realiza así para poder evitar que las raíces puedan guardar humedad al llegar la noche. Durante los meses de calor lo más correcto es regar una vez por semana y siempre que el sustrato esté seco antes de hacerlo. Si observamos que tanto en maceta como en el suelo directo conservador de humedad, es mejor esperar un poco antes de volver a regar.

En cuanto al abonado vamos a ver cuáles son las pautas. Es totalmente desaconsejable abonar esta planta. Dado que tiene un aspecto rústico, no es demasiado exigente en cuanto a la calidad del suelo. Si abonamos podemos llegar a dañar la planta. Un exceso de fertilización puede llegar a provocar que su floración llegue a perder su delicioso aroma. Si el suelo en el que está plantada es demasiado pobre es recomendable aplicar antes de la época de floración una disolución mínima de fertilizante. Este fertilizante debe ser natural y no con exceso de nitrógeno.


Poda de la lavanda

Aunque fertilizar la planta no es importante, la poda de la lavanda sí lo es. No debemos confundir la poda de la lavanda, recoger sus flores. El comienzo de la primavera o la llegada del otoño se puede realizar la poda. Siempre se realiza o antes o después de la época de floración. Lo más recomendable es realizar una pequeña poda que nunca supe de la mitad del tamaño de la planta.

El objetivo principal de la poda de la lavanda es estimular el crecimiento de nuevas ramas y de sus flores. Al fin y al cabo lo que buscamos de esta planta es el aroma enriquecedor de sus flores. Esta misma tarea la podemos realizar en aquellas lavandas que estén dispuestas en lugares que queden un cierre o bordura. Si tenemos estos arbustos, la poda tiene una pequeña diferencia. No sólo hay que podarla en altura, sino que también hay que hacerla en contorno. Es así como le damos la forma que queremos para que siga siendo un cierre con línea estética.

Espero que con esta información puedan conocer más sobre la poda de la lavanda y cuando realizarla.


Fuente: https://www.jardineriaon.com/

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