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Cómo hacer abono orgánico casero para plantas



Sabemos que el abono con materia orgánica tiene la capacidad de añadir más nutrientes al suelo, incrementando su fertilidad y viabilidad. Una forma barata de fabricar abono es utilizando los desechos orgánicos que generamos diariamente en nuestro hogar. De esta forma, conseguiremos un triple beneficio, reduciendo la utilización de fertilizantes sintéticos sobre el suelo, menor gasto en abonos y aprovechamiento de los residuos del hogar (menor cantidad de basura generada).


Por qué usar abonos orgánicos en vez de sintéticos

Son muchas las ventajas de usar abonos y fertilizantes orgánicos y más si son hechos en casa, pues lo natural siempre es más saludable y, además, estaremos reaprovechando desechos. También hay que tener en cuenta que son diversas las desventajas de los fertilizantes sintéticos, y estas son algunas de ellas:

  • Contribuyen al cambio climático.

  • Pueden ocasionar contaminación en aguas, suelos y ríos, como consecuencia del efecto lavado de las lluvias.

  • Afectan a las plantas y nutrientes por exceso de minerales: los fertilizantes sintéticos por lo general están muy concentrados y cuando se usan en exceso pueden empeorar la calidad del suelo, en vez de mejorarla.

  • Contribuyen a la acidificación de los suelos, favoreciendo la desertización.

  • Pueden causar intoxicación cuando se manipulan sin la adecuada protección.

Fertilizantes y abonos orgánicos para plantas - los más recomendados

Estos son algunos de los abonos orgánicos caseros para plantas más recomendados por sus beneficios para la tierra y los cultivos y, también, por su facilidad de obtención y aplicación:

Estiércol Es sin duda uno de los mejores y más beneficiosos fertilizantes orgánicos para el suelo. Aunque puede comprarse en tiendas de jardinería, si tienes gallinas, cabras o conejos, puedes utilizar sus excrementos. Los excrementos de conejo son los que poseen un mayor contenido en nitrógeno y pueden añadirse directamente al suelo, pero los de otros animales, deben pasar por un proceso de compostaje anterior.

Pieles de plátano Los plátanos poseen un alto contenido en potasio, que es muy beneficioso como nutriente para nuestras plantas, por ejemplo, es muy beneficioso para la floración. Después de comernos la fruta, podemos utilizar su cáscara para hacer abono casero.

Cáscaras de huevo Las cáscaras de huevo son muy beneficiosas en el jardín, pues aportan nutrientes como el carbonato cálcico y sirven como repelente de plaga. Lo ideal es triturar bien las cáscaras para añadirlas a nuestro abono casero, aunque también se puede hacer con ellas un polvo y extenderlo bien por la base de nuestras plantas.

Los posos del café Tras tomarnos una taza de café, podemos aprovechar los posos o restos de café para fabricar abono para nuestras plantas, ya que aportan una buena cantidad de nitrógeno, muy beneficioso como nutriente. También se pueden mezclar directamente en el suelo o ser extendidos en su superficie.

Orina humana La urea de la orina posee un contenido muy elevado en nitrógeno, fósforo y potasio. La orina es un producto estéril siempre y cuando el cuerpo que lo produce esté saludable. Se puede disolver en agua a una proporción 1:8 y añadir a nuestro abono casero.

Césped Una vez cortado el césped o las malas hierbas, pueden ser añadidos a nuestro abono orgánico, ya que son restos muy ricos en nitrógeno y conservan algunos de los nutrientes que han absorbido del mismo suelo sobre el que han crecido.

Ceniza de la chimenea Las cenizas de la chimenea aportan grandes cantidades de potasio y carbonato cálcico, ideal para fabricar nuestro abono casero. Es importante no aplicarlas directamente alrededor de plantas acidófilas o si el suelo es alcalino.

Vinagre El ácido acético del vinagre es muy bueno para las plantas que requieren de suelos ácidos. Se puede, incluso, disolver el vinagre en agua y regar directamente las plantas

de este tipo.

Humus de lombriz El humus de lombriz es uno de los mejores abonos orgánicos, totalmente natural y efectivo para mejorar la salud de las plantas, para que crezcan sanas y florezcan o den frutos. Lo cierto es que el humus como tal y con su composición más adecuada solo se consigue en los suelos de los bosques, producido de forma natural por las lombrices que habitan en la tierra. No obstante, se puede conseguir un producto muy similar en casa, fabricando o comprando una vermicompostera.

Lentejas Los germinados de lentejas son excelentes como abono y enraizante. Si quieres que tus nuevas plantas saquen más raíces y se agarren mejor para crecer sin problemas, no dudes en hacer estos germinados, triturarlos en agua, colar para obtener el líquido y retirar los restos de las lentejas y, finalmente, mezclar una parte del concentrado con diez partes de agua para usar este producto como agua de riego para abonar y enraizar.


Cómo hacer abono orgánico casero para plantas paso a paso

Aunque se puede echar algunos residuos orgánicos directamente al suelo, lo ideal para que estos se descompongan es seguir una serie de pasos para fabricar un abono casero o compost. Estos pasos para hacer un abono orgánico en casa para tus plantas son:

  1. Realizar unos agujeros en la superficie de un recipiente pequeño de un metro de profundidad aproximadamente (o en un contenedor grande o mediano, según nuestras necesidades).

  2. Colocar dentro 4 o 5 dedos de tierra (o más según el contenedor).

  3. Añadir desechos orgánicos (ejemplos mencionados anteriormente). Es importante que no sean desechos procedentes de ningún producto animal.

  4. Tapar con un poco más de tierra.

  5. Cada cierto tiempo (aproximadamente dos semanas), remover bien con una pala, llevando los restos que están abajo a la superficie y viceversa. Este paso es importante para airear nuestro abono casero.

Tras algunas semanas, comienzan a aparecer gusanos, moscas de la fruta y otros insectos en nuestro abono; señal de que el proceso de descomposición se está produciendo. Cuando la tierra adquiere aspecto negro, grumoso y la materia orgánica se ha descompuesto totalmente, estará lista para ser aplicada en el jardín o el huerto. El olor del abono debe ser parecido al de la tierra mojada. El procesos de fabricación del abono, suele tardar dos meses, si empezamos en verano (el calor favorece la descomposición) y cinco meses, si empezamos en invierno. Para aplicarlo, repártelo expandiéndolo bien alrededor de las raíces de las plantas, mediante un rastrillo u otro instrumento.


Fuente: https://www.ecologiaverde.com/

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